Esta terapia permite la liberación de las restricciones del sistema fascial, con el fin de recuperar el equilibrio funcional del cuerpo.

La alteración de este sistema puede alterar la libre circulación sanguínea, que mantenida en el tiempo puede producir isquemia. El déficit de movimiento también promueve la creación de puntos gatillo lo que puede conllevar a un deterioro de la fibra muscular, y fibrosis.

La persona experimenta hipersensibilidad y dolor local, a veces también referido, a distancia. Puede haber un aumento de tono en los musculos paravertebrales al mismo nivel de la restricción. Estas alteraciones también pueden afectar el estado emocional del paciente.

El síndrome miofascial no necesariamente viene acompañado de una contractura muscular, muchas veces no la hay. Aunque algunas personas pueden pensarlo, porque en ambos casos se siente dolor agudo.

Bajo mi experiencia, la mayoría de pacientes que atiendo es por este síndrome, provocado por el estrés, sedentarismo y déficits nutricionales, etc.

Un saludo

PD: Escrito por Marc Vives Soria

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